jueves, 15 de mayo de 2008

Tristes

"Tristes Trópicos" desnuda lentamente, con la misma cadencia que Ágaetis Byrjun diría yo, algo así como una verdad...

"(...) ¿Qué otra cosa he aprendido de los maestros que he escuchado, de los filósofos que he leído, de las sociedades que he visitado y de esa ciencia misma de la que Occidente se enorgullece, sino mendrugos de lecciones que, unas junto a otras, reconstituyen la meditación del Sabio al pie del árbol? Todo esfuerzo por comprender destruye el objeto al cual nos hemos aferrado, en provecho de un objeto de otra naturaleza; reclama de nuestra parte un nuevo esfuerzo, que anula en provecho de un tercero, y así sucesivamente hasta que alcanzamos la única presencia duradera, que es aquella donde se desvanece la distinción entre el sentido y la ausencia de sentido: la misma de la cual partimos. He aquí que hace 2 500 años los hombres han descubierto y formulado esas verdades. Desde entonces no hemos encontrado nada sino —tanteando una después de otra todas las salidas— otras tantas demostraciones suplementarias de la conclusión a la cual hubiéramos querido escapar."

La palabra Tristes y la palabra Trópico son realmente hermosas, cómo no amar la acústica, el sabor y los ecos que deja pronunciar una palabra bella. Bella, como inefable, como repercusión, como solaz. Y esta verdad me suena a todo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

si, peor trata de decir "tristes" o "tropicos" bajo una clara influencia alcoholica...

pasaria a ser algo como "tritraraacos"...


reflexionemos de aquello...
amen