Maria Bethania, Jorane y Emily Gould, grandes mujeres presentes a estas horas de día sábado, no justifican el hecho que todavía existan especímenes que, con varías decadas encima, todavía utilizen zapatos de charol.
A propósito, intento, infructuosamente, ordenar la dispersa evidencia de la materia de la prueba de lo que meditan los arqueólogos a-partir-de-un-puñado-de-piedritas-y-huesitos, ya que creo, debo aprender algo más aparte de que alguna vez existieron los GLIPTODONTES (no sea ignorante, se trata de una suerte de armadillo gigante del tamaño de un volkwagen... vease: la interacción del gliptodonte con el hombre).
Ni la presencia de tamaña especie podría quitarle tensión al ambiente familiar de estos días. Pero confio en que todo irá bien.
A veces creo que agarro un poco de confianza y siento que me gustaría escribir sin tapujos sobre todo lo que me de la gana, especialmente de esos temas que a los lectores secretamente les encantan, además porque son cosas casi de son de dominio público y porque no me creo tanto como para pensar que todos me leen. Pero ahora mismo me quedo corta de tiempo y las niñas me esperan para una apasionante tarde de datos y teorías archidebatidas y archidebatiles sobre puntas de proyectiles, megafauna shuper loca y el zonzo orgullo de que Monte Verde es chileno.
A propósito, intento, infructuosamente, ordenar la dispersa evidencia de la materia de la prueba de lo que meditan los arqueólogos a-partir-de-un-puñado-de-piedritas-y-huesitos, ya que creo, debo aprender algo más aparte de que alguna vez existieron los GLIPTODONTES (no sea ignorante, se trata de una suerte de armadillo gigante del tamaño de un volkwagen... vease: la interacción del gliptodonte con el hombre).
Ni la presencia de tamaña especie podría quitarle tensión al ambiente familiar de estos días. Pero confio en que todo irá bien.
A veces creo que agarro un poco de confianza y siento que me gustaría escribir sin tapujos sobre todo lo que me de la gana, especialmente de esos temas que a los lectores secretamente les encantan, además porque son cosas casi de son de dominio público y porque no me creo tanto como para pensar que todos me leen. Pero ahora mismo me quedo corta de tiempo y las niñas me esperan para una apasionante tarde de datos y teorías archidebatidas y archidebatiles sobre puntas de proyectiles, megafauna shuper loca y el zonzo orgullo de que Monte Verde es chileno.
1 comentario:
ver al Glipodonte y los humanos es como verte con un perro... pero uno mediano... si igual tai mas grande
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