No hace siete siete... pero desde que deje de escribir que:
1. Tengo un pc portátil y puedo, como efectivamente hago ahora, escribir desde la comodidad de mi cama, donde eventualmente podría morir sepultada bajo las frazadas.
2. Troto como jalada más de 30 minutos por lo menos tres veces a la semana y si pudiera, lo haría todos los días.
3. Soy mano de obra, fuerza de trabajo, bajo relaciones de producción capitalistas.
4. He aumentado notablemente la cantidad de páginas leidas por hora.
5. Que sin darme cuenta dejé de conversar mentalmente con dos grandes interlocutores de este blog.
6. El pendrive me quedó chico y deslumbrado ante toda la música imaginaria que escucho cuando estás cerca.
7. Justo cuando estaba alcanzando niveles inhumanos de eficiencia, descubrí que podía lograr el opuesto exacto en términos de vagancia y sacada de vuelta.
8. Incoporé diariamente una taza de té de coca a los rituales diarios.
9. Pienso todo en términos de relaciones de género.
10. Retomé la escritura obsesiva en los distintos diarios de campo de mi vida.
11. Fui a Perú y a la Bolivia. Luego al norte de Chile y a Perú denuevo. Ambos viajes que removieron mis estructuras mentales.
12. Me siento una antropológa de la vida y una provinciana del mundo.
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