Hay varias verdades bien evidentes sobre mi relación con la música:
- Me se una cantidad ridícula de canción, mucha de ellas con datos asociados.
- Muchos de esos datos tiene que ver con mi experiencia histórica y personal con ellas: recuerdo mi infancia, a mis amigos, a mis amores, mis rabias y muchas cosas.
- Hay muchas canciones que hilan ciertas cosas bien internas que no logro describir o explicar bien, por eso que creo que las canciones son una forma concreta de afinidad con alguien.
- Me gustan los covers: me gusta que los músicos y compositores sean también fanáticos o más bien que hagan el ejercicio de establecer conexiones personales con la música de otros también.
Con todas estas cosas claras, hay una canción que me parece demasiado sublime, que tanto en su poesía como en su sonoridad me es muy figurativa: "Dance me to the end of love". Siempre he pensando esta canción como un homenaje a las canciones italianas y francesas de los 70, como de Gino Paoli o Charles Aznavour, de esa forma de erotismo maduro y de vieja escuela. Creo que no podría explicar bien que siento cuando la voz femenina y la del viejo Cohen se encuentran ese "let me see your beauty when all witnesses are gone, let me feel you moving like they do in Babylon". Me imagino una forma muy lenta de deseo, de complicidad y ansia mutua. Por eso me parece muy notable la versión de Drexler, que la despoja de ese saborcillo a seducción de vino tinto y la desnuda a nivel de íntimidad que no tiene la de Cohen (cuando Cohen la canta es como si te estuviera observando como si fueses una escultura, una escultura que va tocar con un guante aterciopelado). La milonga de Drexler es como un gemido o un aullido de pura necesidad.
1 comentarios:
Waoh ... toda la razon. No se que genero o que tipo de musica sea, pero desde hoy, no dejare de escucharla. La manera en la que describiste la musica, fue genial. Percibi lo mismo. Ese encuentro pasivo y sensual. Que voz, que melodia tan exquisita.
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