Lamentablemente no fui educada en un colegio donde te tocaba ser un número o apellido. Lamentablemente siempre fui una personalidad, con inquietud y voz, siempre la vista a todos. El mismo lugar me toco en mi familia: siempre fui la agrandada, la matea, el centro de mesa. La que nunca fue piola.
Paralelamente siempre he sido de guardar espacios de intimidad: escribí cuentos desde niña, pasaba horas imaginando mundos con mis muñecas y libros, llevo los famosos diarios a-la-Anaïs-Nin desde los quince años, desde siempre con los audífonos puestos (tuve mi primer walkman a los 10), siempre con un libro en la mochila o de la puerta de la pieza cerrada. Siempre me ha costado decir las cosas con franqueza o discutir las cosas cara a cara, prefiero hacerme la loca o hacerle el loco a la gente.
Y siempre me enseñaron que en algo tenía que ser la mejor (en ese sentido, al mismo tiempo cargo y a veces disfruto la soberbia o el orgullo que provienen de esa forma de ver la vida) Y en ese ser la mejor, siempre significó hacer cosas que le agradasen a la mayor cantidad de gente: mucho me costó vivir con la desaprobación, con la falta de perdón, con la culpa que he ido tejiendo, especialmente con la dramática impulsividad con la que me levanto todos los días a hacerme un lugar en el mundo.
Así ha resultado que las canciones van creciendo y no así la cantidad de gente de mi vida. Así ha resultado que siempre he llevado las cosas hasta su extremo más ridículo y radical. Así resulta que pensar en el futuro me causa una ansiedad terrible. Así ha resultado que regreso al calor de tu sabia paciencia todas las noches. Así es que no logro decidir una imagen, un camino claro como creía tenerlo antes de empezar a compartir las cosas. Así es como entristezco, pensando que podría perder un centrímetro de amor de uds. en cuanto gano centímetros de carácter. Así mismo es como estoy obsesionada con hacer un hogar, en sentirme en un algo propio, donde ya no quiero ser la mejor, si no ser alguien junto a otros alguienes que me quieren a su lado. Especialmente considerando la magnitud de la belleza de tus dedos de artesano
7 comentarios:
buenisimo! me encantó. seguidor de una
Hola soy brasileño y el periodismo de estudio. Me encantó tu blog. Si usted puede pasar a mi y deja tu opinión. Gracias;)
http://blog-asvezes.blogspot.com/
visitanos!!!!
ardiendoeneldeseo.blogspot.com
Oui.)
Una gran canción desde un gran talento, qué bueno que se conjugue con tu sensibilidad en este momento!
"A house is not a home" del Duo francés HOME justamente, la voz de Chiara Mastroianni se mete en el aire que respiras y te viaja hasta la última célula, muy conveniente a propósito de lo que aquí cuentas
Vaya, por una vez le doy a "blog siguiente" y no me sale uno del 2009...
En tu texto me sentí identificada en todo excepto en lo de querer establecer un hogar ya, por suerte a mí me quedan bastantes años para eso. No puedo escuchar la canción porque ahora mismo estoy escuchando otra cosa y me gusta terminar las canciones, además me duele la cabeza...
Saludos.
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