martes, 16 de agosto de 2011

“Tanto… que comería vegetales por ti”

Quiero que vuelva a ser primavera. Extraño los vestidos livianos. Contenta cambiaría los bototos por las sandalias, esas que tan rápido me descalzo para caminar sobre el pasto frío.

Habiendo pasado un año, creo que los inviernos (especialmente agosto) no son un bonito escenario. Pensando en eso mismo, recuerdo muy bien en qué momento empezó la primavera el año pasado: fue un sábado, que dormí una siesta de resaca en un sillón viejo, en un patio que daba a Pedro de Valdivia, mientras atardecía. Recién había empezado septiembre y el frío se fue rápidamente con la última lluvia, que cayó el día del funeral de la Amalia. Ese sábado asistí a la cita con el destino, tal como había anunciado al mundo la noche anterior. Llegué un poco tarde… Pero ahí estabas. Todavía incrédulo porque era prácticamente imposible que alguien llegase a esa hora tan maldita un día sábado con ese sol.

Pero llegué y desde entonces… ha sido primavera, hasta con las lluvias y el cielo gris. Y si, va un año y finalmente, se acaba este invierno. Y con toda la emoción de finalmente licenciarme, de llenar esos ojitos arrugaditos de mi abuela de lágrimas porque (finalmente) lo logramos, tengo ese ímpetu terrible de que venga el verano y ponerle weno a todas las cosas que he ido soñando de a poquito esas mañanas de viaje en micro a la pega…

¿Qué clase de cosas he aprendido desde esos días? He aquí una lista aleatoria de cosas que se me ocurren hoy:

Que los labiales tipo rojo italiano me sientan bien.

Que puedo dejar de morderme las uñas.

Que puedo dejar de sentirme identificada con canciones de Sabina tales como “Peces de Ciudad”

Que alguien, de verdad, puede interpretar acertadamente todas las micro-muecas que hago con la cara o las inflexiones de mi voz.

Que puedo ahorrar.

Que puedo usar el pelo corto (y no verme ridícula)

Que, por la cresta, que es difícil hacer una tesis.

Que las parejas pueden pelear (y harto).

Que es muy fácil hacer tostadas francesas.

Que se podía ser compañera.


Va la canción con la que se terminó ese invierno.




8 comentarios:

Anónimo dijo...

Quién no extraña a la primavera
o que se acabe el verano de una vez.
Por mi parte, debo decir que Pisando Charcos es el sound track para ésos momentos de cambios de estación, por todo y por nada.

Saludos cordiales,

g

Decoracion cocinas dijo...

hermosas palabras y deseos,
que retribuyo para ti,
que se concrete lo que mas anhelas en tu corazon,

PumpkinBlush dijo...

veyr pretty blog I really enjoyed the imagery within your sadness it made me long for spring as well

free advertising dijo...

Nice

La Alejandrita dijo...

pulsndo "el siguiente blog" llegué al tuyo
y si
puta que cuesta hacer una tesis T.T

y si, se puede pelear un monton con la pareja..
y yo tambien, hasta comería vegetales por él (pero ni cagando toda la vida)


saludos

Unknown dijo...

Que hermoso :)... y la primavera siempre emana nostalgia y mas en la vida misma cuando ya no se goza de ella...

Anónimo dijo...

Me encanta tu lista de aprendizajes... Este post me trajo una nostalgia con sabor a alguien. Tendre que desquitarme y hacer que regrese mi primavera.

Saludos,

Espanol y Tecnologia dijo...

Puede colgarão En mi blog? Soy Profesora de Español en Brasil y me ha gustado mucho tu blog, principalmente está canción y la introducción que puseste.
Con seguridade que pondré tus créditos y tu blog En el mio para que te sigam.
Mi blog es este: espanolytecnologiaspuravida.blogspot.com.br